La Calidad de Agua en el Acuario Marino

Los peces e invertebrados marinos se relacionan íntimamente con el agua que los rodea. Es a partir de ella de donde obtienen los elementos necesarios para el mantenimiento de sus funciones vitales y es hacia ella hacia donde liberan los desechos producidos por el metabolismo celular. Este intercambio entre el medio interno y el medio ambiente, se realiza principalmente a través de delgadas membranas biológicas, selectivamente permeables, que se encuentran en las branquias, piel, y otras estructuras corporales, y permiten y regulan el tránsito de determinadas sustancias. Este necesario intercambio, deja de alguna manera “expuesto” al medio interno de los organismos acuáticos a los “vaivenes” del medio ambiente. En la naturaleza existen numerosas y variadas fuerzas de sentido opuesto que se equilibran, resultando entonces, una cierta estabilidad en las características del agua, que la hacen compatible con las diferentes formas de vida. Este equilibrio es difícil sino imposible de lograr artificialmente, por lo tanto en el acuario la tendencia general de los parámetros fundamentales será desviarse de los valores deseados.

Se denomina Calidad de Agua, al conjunto de características físico-químicas del agua que hace posible el adecuado mantenimiento de diversas especies en acuario. Se trata de un concepto relativo pues qué se entiende por “adecuado”. Evidentemente no tendrá el mismo significado para un cangrejo ermitaño, un pez cirujano, o una anémona de payaso. Hay una exigencia que es propia de cada organismo, inherente con su propia naturaleza y el hábitat del cual proviene. De acuerdo con la ya amplia experiencia en acuario, con especies tropicales se puede generalizar los rangos de los valores en los parámetros fundamentales.

Temperatura: la temperatura óptima ronda los 25ºC, con un rango muy bien tolerado de 22-28ºC. A valores mayores que 30ºC los peces comienzan a sofocarse y con los invertebrados tipo pólipos y corales, ya se presentan serios problemas. La temperatura puede ser muy variable de acuerdo con la localidad de origen. El tiburón leopardo (Triakis sp.) y el gobio catalina (Lythrpnus dalli) son ejemplos de peces que provienen del Océano Pacífico centroamericano, de aguas más frías que las que se encuentran en otros mares de igual latitud, motivo por el cual se debe ser extremadamente cuidadoso en verano. Es una suerte que la temporada del tiburón leopardo, que es cuando ocurren los desoves en su lugar de origen, coincide con nuestro invierno, y entonces nuestro verano los encuentra ya un tanto crecidos y aclimatados a ésta nueva condición.jç

Densidad: es una medida indirecta de la concentración salina, el valor promedio en el mar se encuentra alrededor de 1025. Los invertebrados toleran rangos mucho más estrechos que los peces. Estos se pueden mantener a valores tan bajos 1016-1018, lo cual ayuda a prevenir o controlar problemas con parásitos tipo oodinium o punto blanco, que se desarrollan más lentamente a bajas densidades. La densidad tiende a aumentar en el acuario por evaporación de agua. Es de notar que esta agua se repone con agua dulce, no con agua salada, pues la sal no se evapora. En un acuario de peces se puede usar agua corriente de la canilla, teniendo la precaución de que esté libre de nitratos, que es bastante común en aguas de pozo. En los acuarios de arrecife habrá que ser más cuidadoso con la entrada de elementos minerales no deseados, como silicatos, nitratos, fosfatos, etc, por lo que se recomienda el uso de agua destilada, desionizada o producida por ósmosis inversa.

Oxigeno: la concentración de oxígeno es un parámetro sumamente crítico y muy frecuentemente descuidado. Es la resultante del equilibrio entre la velocidad de ingreso al agua debido a fotosíntesis y a la difusión a través de la interfase aire agua de las burbujas, y de la superficie del acuario; y la velocidad de salida debido al consumo por parte de los organismos aerobios (peces, invertebrados, bacterias, etc.). Si la velocidad de entrada es mayor que la de salida, el oxigeno tiende a acumularse y se eleva su concentración, hasta un punto máximo que es el límite de su solubilidad en esa agua (concentración de saturación). Inversamente si la velocidad de consumo es mayor que la de entrada, la concentración disminuye significativamente. Esta disminución ocurre rápidamente debido a que el oxígeno es muy poco soluble en agua y por lo tanto, es muy poca la cantidad de oxígeno disuelta en la condición de saturación (aproximadamente 7 mg/l). Salvo en acuarios con alta actividad fotosintética la concentración en el acuario tenderá normalmente a disminuir, y esto deberá compensarse con abundante aireación y/o movimiento del agua, especialmente en la superficie del acuario. Fijar un valor crítico es sumamente difícil, pero teniendo en cuenta la alta sensibilidad de los peces marinos al bajo tenor de oxígeno es conveniente tratar de evitar que baje del 70 % del valor de saturación.

Dióxido de carbono: salvo en los acuarios tipo reef, en los momentos de alta actividad fotosintética, es un producto de desecho que tiende a acumularse y que debe retirarse mediante fuerte aireación y circulación de agua. El dióxido de carbono se disuelve en el agua y reacciona con esta produciendo ácido carbónico que tiende a disminuir el ph. Por este motivo la fuerte circulación favorece el mantenimiento del ph.

Ph: debe mantenerse entre 8,0 y 8,3, tratando de evitar valores cercanos a 7,8 y 8,5. La tendencia normal del acuario, salvo una elevada actividad fotosintética será ir disminuyendo, principalmente por la generación de ácidos orgánicos provenientes del metabolismo celular. Esta tendencia se compensa mediante la adición de “buffers”, que puede hacerse semanalmente. Hay que ser sumamente cuidadoso con las correcciones de ph puesto que los cambios bruscos pueden ser igual o mas dañinos que los valores incorrectos. Es quizás mejor un ph no tan bueno pero estable, que dejar que el ph se salga de rango y estarlo modificando con mucha frecuencia. Es bueno tomar nota de los agregados de buffer para así, una vez conocida la demanda del sistema, estos agregados pueden programarse y así anticiparse y evitar los descensos bruscos de ph.

Productos tóxicos del metabolismo: los compuestos nitrogenados amoníaco y nitritos tienden a acumularse en el acuario como consecuencia del metabolismo del las proteínas del alimento y de las sustancias orgánicas de desecho. Son compuestos sumamente tóxicos que deben ser evitados. Se reciclan principalmente mediante la actividad bacteriana de los filtros biológicos. Allí estos compuestos son oxidados a nitrato, un compuesto mucho menos tóxico, pero que tiende a acumularse y que es conveniente retirar mediante cambios parciales de agua cuando llegan a valores cercanos a 100 ppm. Estos cambios parciales de agua también retiran otros compuestos tóxicos que tienden a acumularse, como por ejemplo los fosfatos.

Materia orgánica: el exceso de materia orgánica produce un consumo adicional de oxígeno y es además un sustrato potencial para el desarrollo de bacteria patógenas. Por lo tanto su presencia debe ser reducida a un mínimo, ya sea por la presencia de eficientes sistemas de filtrado, como por el regular mantenimiento de los mismos.

También influye en la calidad de agua el control y agregado de determinados elementos que tienden a agotarse como el calcio, elementos traza y vitaminas. La calidad de agua no indica un límite a partir del cual los animales viven o no, mas bien determina que a mayor calidad de agua, mejor calidad de vida. La enfermedad de la línea lateral en los peces marinos es un buen ejemplo de lo que puede hacer una baja calidad de agua. Es una típica enfermedad de acuario, que progresa lentamente, y que puede revertiese administrando ciertas vitaminas y mejorando las características del agua.

Si bien la calidad de agua es esencial, evidentemente no lo es todo, un buen acuario marino exigirá de nosotros una buena ambientación, una adecuada iluminación, una correcta elección de especies compatibles que no se estresen mutuamente, una alimentación variada, una buena instalación, dedicación en el mantenimiento. Veremos relucir a nuestros animales cada vez con mayor vivacidad y colorido. Se trata pues de hacer las cosas lo mejor posible a cambio de disminuir el margen de riesgo. En este contexto no será sorprendente que algún parámetro se desvíe de su valor óptimo y sea regresado a su valor original sin consecuencias negativas. Sin embargo, hay que evitar la tentadora conclusión de que el valor de ese parámetro no es importante, pues estaríamos a un paso de que un segundo parámetro se salga de su rango adecuado y esto sí podría llegar a ser el inicio de un camino si retorno.

Pablo Gómez Carrillo
Licenciado en Ciencias Biológicas
Acuario Indico

Gracias por la colaboración del Lic. Pablo Carrillo

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