Acuario de Arrecife – 3ra. Parte

En la primer nota de esta serie introductoria dedicada al acuario de arrecife, me he referido a cuatro elementos como los pilares fundamentales sobre los cuales construir nuestro arrecife: abundante roca viva, eficientes espumadores, fuerte iluminación y aditivos minerales. Si tuviese que elegir entre estos cuatro elementos esenciales al mas importante, optaría sin duda por la iluminación. Recordemos que estamos tratando de construir un pequeño ecosistema que inicia su cadena alimenticia a partir de la energía lumínica que fijan los organismos fotosintéticos. Que determinante será entonces el tipo de luz, las horas de iluminación y su intensidad. Cuando observamos un reef maduro vemos prácticamente todas las superficies que reciben iluminación con alguna clase de organismo fotosintético: algas macroscópicas de gran tamaño, algas calcáreas incrustantes, otras algas de vida libre que podrán pasar mas o menos inadvertidamente, anémonas, pólipos y corales en cuyo interior vive un tipo particular de algas simbiontes denominadas zooxantelas. Se encuentran en intimo contacto con su huésped. A partir de el obtienen un ambiente propicio para crecer y reproducirse, y a expensas del dióxido de carbono, agua y energía lumínica, fabrican hidratos de carbono para uso propio y del huésped. Hay diferentes tipos de zooxantelas con variados pigmentos cuyo color depende fundamentalmente de la luz que reciben y son los que determinan la coloración del huésped.

El mejor tipo de luz para el acuario de arrecife es sin duda la proveniente del sol. Si bien es posible plantear un acuario basado en este tipo de iluminación, su utilización presenta unos cuantos inconvenientes de índole practico. Por lo que se hace necesario su reemplazo por algún tipo de iluminación artificial. La elección del tipo de luz nos plantea un problema tanto desde el punto de vista cualitativo como cuantitativo. Esto es que clase y que intensidad de luz necesito para que por ejemplo “ande bien” determinado coral. En el “ande bien” yo incluiría además del “verse saludable” que el coral sea capaz de crecer. A veces creemos que determinada iluminación es buena, y lo que en realidad esta ocurriendo es que el coral esta sobreviviendo por algunos meses por falta de adecuada iluminación.

La luz proveniente del sol esta compuesta por varios tipos diferentes de luz que se combinan resultando en la tan familiar para todos nosotros llamada luz blanca. En su espectro encontramos el violeta, el azul, el verde, el amarillo, el naranja y el rojo. Cada uno de ellos tiene sus propias características. Por ejemplo, el rojo y el naranja tienen menor penetración en el agua de mar que el verde y el azul. A partir de los 10 metros de profundidad prácticamente no existen los rojos. A medida que la luz blanca penetra en el fondo del mar va disminuyendo en intensidad y se va tornando mas azul, que es el color que tiene mayor penetración. Vemos entonces que los organismos fotosintéticos que viven a diferentes profundidades están expuestos a diferentes tipos de luz y a partir de cierta profundidad, estarán mas adaptados a los azules y verdes que a los amarillos, naranjas y rojos.

El espectro de una determinada luz, es decir la proporción de sus respectivos componentes, se puede expresar en grados kelvin (°K). La luz solar al mediodia es de aproximadamente 6000 °K, la luces que son de menos °K son mas amarillas, mientras que las que tienen mas °K son mas azuladas. La luz artificial que utilicemos en nuestro reef además de una intensidad adecuada deberá tener un espectro similar al del ambiente natural que intentamos reproducir, y deberá determinar a la vez unja sensación agradable a la vista con lo cual, además de reforzar los azules deberemos reforzar otras partes del espectro, que aunque no son tan funcionales desde el punto de vista de la actividad fotosintética, servirán para realzar coloridos.

Desde hace ya varios años se fabrican lámparas para acuario que cumplen con estos requisitos, los mas comúnmente empleados son los tubos fluorescentes y las lámparas de mercurio halogenado. Los tubos fluorescente son de sencilla instalación, no sobrecalientan mucho y existe una gran variedad en cuanto a intensidades y espectros. Los tubos fluorescentes de wataje estándar logran intensidades relativamente bajas. Con estos tubos vale la regla “cuantos mas mejor” y no correremos riesgos de sobre iluminación. Con este tipo de luz se pueden lograr excelentes acuarios de arrecife. Podremos mantener y ver crecer saludablemente una gran variedad de actinodiscus, clavularias, colonias de pólipos, anémonas, corales blandos y unos cuantos corales duros. En acuarios de hasta 50 centímetros de profundidad funcionara bastante bien la relación 0,5 a 1 watt por litro. Los denominados espectro total en combinación con los actínicos producen un efecto “natural” sumamente agradable. Se puede duplicar o incluso triplicar la intensidad de luz con ciertos tubos fluorescentes, que a igual longitud de tubo poseen mayor cantidad de watts que los estándar. Son los denominados HO (high output) y los VHO ( very high output). Estos tubos especiales también se presentan en una amplia variedad de espectros y logran intensidades adecuadas como para los corales duros exigentes, sin embargo su costo es bastante elevado.

Las máximas intensidades de luz se consiguen con las lámparas de mercurio halogenado, también llamadas metal halide o HQI. Aquí la regla “cuanto mas mejor” no funciona, podremos literalmente quemar nuestros corales. Por cada watt de potencia se obtiene mucho mas intensidad de luz que con los tubos fluorescentes. El dimencionamiento de la potencia debe ser muy preciso. Como aproximación la regla un wat por litro es bastante orientativa. Estas lámparas se pueden adecuar a cualquier tipo de reef y son especialmente adecuadas para acuarios de gran tamaño y para corales exigentes. Con este tipo de iluminación se logran máximas tasas de fotosíntesis, favoreciendo así el control de nutrientes, elevación de la calidad de agua y altas velocidades de crecimiento de los organismos fotosintéticos. Adicionalmente se logra un efecto francamente natural. Parecería como si un rayo de sol hubiese entrado a nuestro acuario. EL movimiento ondulante del agua en superficie, se refleja en el fondo del acuario completando un típico escenario submarino. Son especialmente adecuadas las lámparas de 10000 °K y de 20000 °K . Es recomendable combinarlas con tubos fluorescentes, para equilibrar los espectros y para atenuar el encendido y apagado de las luces, de modo que no sea tan brusco.

Estas lámparas HQI transmiten mucho calor al agua por lo que puede hacerse necesario el uso de enfriadores (chillers) y emiten una gran cantidad de luz ultravioleta, muy peligrosa para nuestro ojos, piel, y para los organismos del acuario. Es importante entonces verificar que los equipos tengan apropiados filtros ultravioleta. Son recomendables los iluminadores fabricados para acuario pues vienen provistos con este tipo de protección. Los modelos colgantes son especialmente interesantes puesto que permiten regular la distancia de las lámparas a la superficie del agua, dejando además la superficie del acuario libre, permitiendo una buena disipación de calor y un cómodo acceso. Además podremos disfrutar de una perspectiva “única” desde arriba del acuario.

Un aspecto que no debe descuidarse es la adaptación lenta de los invertebrados fotosintéticos a este tipo de iluminación fuerte. Este proceso puede hacerse aumentando progresivamente las horas diarias de iluminación o bien, cuando incorporamos un invertebrado nuevo, ubicándolo al principio en un sector del acuario de baja iluminación y a medida que transcurren los días, lo acercaremos a lugares de mayor iluminación. Este tiempo de adaptación es necesario para que se genere la protección necesaria, en forma análoga a lo que ocurre con nuestra piel cuando en el verano la vamos exponiendo progresivamente al sol. Esta protección se pierde cuando los corales quedan por mucho tiempo expuestos a baja intensidad de luz. Entonces es necesario ser cuidadosos cuando adquirimos un espécimen recién importado, pues no sabemos como ha estado iluminado. Inversamente, cuando adquirimos una pieza que ha estado expuesta a fuerte iluminación por bastante tiempo, seguramente no tendrá problemas de adaptación como los mencionados.

A medida que transcurre el tiempo, tanto los tubos fluorescentes como las HQI, van sufriendo un cierto desgaste y decaen en intensidad, de modo que al cabo de cierto tiempo se pierden las características originales. Los tubos fluorescentes decaen mucho mas rápidamente que las HQI, en términos prácticos es necesarios reemplazarlos cada 6 a 12 meses, mientras que las HQI pueden durar hasta 3 años con lo cual aunque mas caras, resultan mas convenientes a la hora de evaluar costos.

Pablo Gómez Carrillo
Licenciado en Ciencias Biológicas
Acuario Indico

Gracias por la colaboración del Lic. Pablo Carrillo

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